Getxo, Bizkaia · 1960 – 2005
Miguel Ángel
Martínez Santamaría
18 agosto 1960 · Erandio Goikoa — † Estocolmo, Suecia, 2005
Era el primero en todo: el primer hijo, el primer nieto, el primer sobrino. Simpático, valiente, viajero, cuidador. Un hombre que amaba la vida — y al que la vida no trató con justicia.
Sondika, Getxo, Bedarona
y la familia
Con su familia · Primeros años
Miguel Ángel nació el 18 de agosto de 1960 en Erandio Goikoa, Bizkaia. Fue el primer hijo, el primer nieto, el primer sobrino — un niño muy querido por toda la familia desde el primer día.
Creció en la Calle Central de Sondika junto a sus padres, Ángel Martínez Saracho e Isabel Santamaría Bereincua, y sus hermanos Carlos, Fernando y Blanca, hasta que la familia se trasladó definitivamente a Algorta. Los fines de semana y los veranos los pasaba en Bedarona (Ea), el pueblo de su amama.
Estaba muy unido a sus abuelos Julio y Emilia. Sus amigos vivían en Getxo — Romo, Algorta, Fadura — y pasaba tanto tiempo en casa de sus tíos Javi Arostegi y Mª Carmen Santamaría que casi vivía allí. La tía Mª Carmen fue su segunda madre; sus primos Javi, Gaizka y Elisabete, sus hermanos.
Un hombre de verdad
Estudió en el Colegio Trueba y, aunque acabó el bachiller, nunca fue un gran estudiante. Lo suyo era la vida, la gente, el movimiento.
Simpático, inteligente, divertido, abierto, comunicativo, extrovertido.
Defensor acérrimo de las causas perdidas y de las personas con problemas.
Conducir, el Athletic de Bilbao en San Mamés, viajar por Europa.
Nunca tuvo conflictos con la justicia. Nunca consumió drogas ilegales ni alcohol en exceso.
Miguel Ángel · Getxo
Londres.
El mejor cuidador.
Miguel Ángel
Siempre que podía viajaba por Europa. Londres era su ciudad preferida, de la que se enamoró. Durante más de dos años trabajó como celador en el Brompton Hospital. Fue la etapa más estable y feliz de su vida.
En el hospital se sentía querido y desempeñaba muy bien su papel: era el mejor cuidador. En una ocasión, una persona conocida llamó a su madre para agradecerle los cuidados que Miguel Ángel había tenido con su hija hospitalizada.
Cobraba una pensión que administraba personalmente. Cuando viajaba, trabajaba en lo que fuera — muchas veces limpiando platos a cambio de comida y cama. No era una persona desarraigada ni sin apego por la vida. Tenía 12.000 € ahorrados cuando desapareció.
Su historia
Nace el 18 de agosto en Erandio Goikoa, Bizkaia. Primer hijo, primer nieto, primer sobrino.
Infancia en Sondika. Veranos en Bedarona (Ea). Muy unido a sus abuelos y a la familia de Algorta.
Bachiller en el Colegio Trueba. Conductor de autobuses. Aficionado al Athletic en San Mamés.
Se enamora de Londres. Trabaja más de dos años como celador en el Brompton Hospital. La época más feliz de su vida.
Viaja a Estocolmo, Suecia. El 1 de agosto, agentes de la policía de Karlstad son las últimas personas que le ven con vida. El 22 de septiembre, aparece su cadáver en aguas de Lidingö.
hoy
Su hermana Blanca lleva 20 años exigiendo verdad y justicia. Ninguna institución ha abierto una investigación.
La memoria
de Miguel Ángel
Muerto, Miguel Ángel fue juzgado con crueldad: lo tacharon de marginal, excluido, vagabundo, deshecho social. Afortunadamente él no tuvo que escucharlo. Su familia, sí.
La familia vivió en carne propia el recelo que suscita su caso: el sojuzgamiento, los gestos, las palabras, las miradas. Instituciones que hacen gala de humanidad que escuchan, asienten con cara compungida, y dejan el expediente en una gaveta.
«Miguel Ángel era un valiente y un superviviente, lo que él mismo bautizó como ‘su puta vida’.»
Estando vivo sufrió el estigma que acompaña a cualquier enfermo mental. Pero quienes le conocían sabían la verdad: era simpático, responsable, cuidador, viajero, leal. Un hombre con toda la vida por delante.
«Se dice que perteneces al lugar donde está tu corazón,
el de mi hermano se quedó en Suecia.
Pero él creía que una vez muerto su alma viajaría por esa Europa,
tan querida para él, sin ningún tipo de equipaje.»
