20 AÑOS BUSCANDO RESPUESTAS, VERDAD Y JUSTICIA

Mi nombre es Blanca Martínez, soy la hermana de MIGUEL ANGEL MARTÍNEZ SANTAMARIA y presidenta de NUN HAGO ELKARTEA (Asociación de familiares de víctimas de desaparición y de delito violento en el extranjero).

Llevo 20 luchando por un derecho fundamental, el derecho a la verdad, la identidad, el reconocimiento como víctima y la dignidad, negado a mi hermano Miguel Angel y a mi familia. Durante estos años he dedicado mi vida a defender los derechos de mi hermano pero, sobre todo, para que ninguna otra familia pase por lo que nosotros hemos padecido.

A mi hermano Miguel Angel le mataron, le quitaron el corazón, el hígado, el páncreas, ni tan siquiera se molestaron en realizar una identificación del cadáver acorde a los protocolos europeos, ocurrió en Suecia, era un ciudadano vasco. Pese a la gravedad de los hechos, ninguna institución sueca, europea, española, vasca, abrió una investigación policial ni judicial. Mi activismo es una consecuencia directa de esa herida colectiva y personal, y de la total desprotección por parte de quienes ostentan la responsabilidad de defendernos.

Hechos más graves y llamativos del caso de mi hermano Miguel Ángel

Desaparición y muerte violenta: Miguel Ángel desapareció en circunstancias sospechosas, las últimas personas que le vieron con vida eran policías suecos. Su cuerpo fue hallado flotando en aguas de Estocolmo en avanzado estado de descomposición por su larga permanencia en el agua, según la versión de las autoridades suecas. No tomaron fotografías al cadáver, no intervino autoridad judicial, no permitieron que la familia su identificación. La forense sueca firmó que posiblemente había muerto ahogado y que posiblemente se habría arrojado desde un barco procedente de Finlandia (sin prueba alguna). Una segunda autopsia, no realizada por instituciones publicas, determinó que no había muerto ahogado, que llevaba tiempo fallecido antes de entrar en contacto con el agua y que su permanencia en este medio había sido escasa, no como afirmaban las autoridades suecas.

Sustracción de órganos sin explicación: La extracción de órganos no contó jamás con explicación médica, judicial ni legal. No existe informe que justifique científicamente lo ocurrido, ni investigación dirigida a esclarecerlo. ¿TRÁFICO DE ÓRGANOS? ¿TRATA DE PERSONAS?

Inacción institucional absoluta: Ningún organismo público, ni en el ámbito policial ni judicial, ha iniciado diligencias, ni promovido investigaciones, ni ofrecido acompañamiento a mi familia. Todas las peticiones han sido archivadas, ignoradas o respondidas con evasivas.

Negación de información y apoyo: He sido tratada con suspicacia, como si pedir la verdad fuera un acto de hostilidad. Durante años y actualmente, se me ha negado el acceso a información e incluso al reconocimiento del sufrimiento causado.

Campaña de desprestigio: He sufrido ataques personales y de género por parte de responsables públicos que no soportan que una mujer les cuestione al considerarse superiores.

Frente a la falta de apoyo institucional, he logrado metas que consideraba inalcanzables.

CONFIRMACIÓN FORENSE CLAVE: La exhumación del cadáver que nos fue entregado ha permitido certificar científicamente tres hechos cruciales:

1. La persona enterrada es efectivamente Miguel Ángel Martínez Santamaría.

2. La versión sueca era falsa: no murió ahogado ni se suicidó.

3. Confirmar la extracción del corazón, el páncreas y el hígado.

VISIBILIDAD MEDIÁTICA INTERNACIONAL: La historia ha trascendido el ámbito privado y ha alcanzado a una audiencia global a través de varias plataformas de alto perfil:

• Prensa Escrita: Un reportaje en el periódico FINANCIAL TIMES titulado “The man with the missing heart” (08/06/24).

• Documental: La producción «EL HOMBRE SIN CORAZÓN / THE MAN WITHOUT A HEART», disponible para su visionado en plataformas como HBO Max, Discovery y Movistar+.

• Podcast: Un podcast homónimo, «El hombre sin corazón», distribuido en Spotify, Apple Podcast e iVoox.

Ocurrió en Suecia, las últimas personas que le vieron con vida son policias suecos y la autopsia se realizo en el hospital sueco que otorga el premio nobel de medicina, el Karolinska.

Gracias por compartir la historia de mi hermano Miguel Angel